En el esquí de travesía, una misma salida alterna esfuerzo intenso durante el ascenso, enfriamiento inmediato al detenerse y exposición al viento o al frío durante el descenso. Por eso, la ropa no solo debe abrigar: ante todo, debe permitir adaptar las capas.
Respuesta breve: sube con una primera capa transpirable y una protección adecuada frente al viento; lleva una capa aislante fácil de poner para las transiciones y una chaqueta impermeable o de alta protección para el descenso cuando las condiciones lo exijan.
Durante el ascenso: evita empezar con demasiado abrigo
El ascenso genera mucho calor. Una primera capa transpirable debe ser capaz de gestionar el sudor sin limitar el movimiento bajo la mochila. Una prenda de lana merina de manga larga como MEFONNA es una buena base cuando hace frío al salir. Después, ajusta el conjunto con una capa muy ligera o un corta-vientos si el viento se hace notar.
El error más habitual es mantener una capa aislante gruesa durante el ascenso: puede provocar una acumulación de humedad que resulta incómoda en cuanto cesa el esfuerzo. Es mejor abrir, quitar o guardar una capa en el momento adecuado que llegar a la transición con la ropa húmeda.
Durante la transición: ten una capa de abrigo a mano
El cuerpo se enfría rápidamente al quitar las pieles de foca, esperar a un compañero o preparar el descenso. Un forro polar para actividad intensa como KOKANEE o una capa aislante ligera se puede llevar por-encima de la primera capa antes de volver a ponerse en marcha. Lo esencial es tenerla a mano: esta prenda debe estar por-encima del resto del contenido de la mochila, no enterrada en el fondo.
Durante el descenso: protección frente al viento, la nieve y la exposición
El descenso suele combinar velocidad, viento aparente y menor esfuerzo. Una chaqueta hardshell resulta entonces útil cuando hay nieve, humedad o viento. La LONAK ilustra la función de esta tercera capa: proteger el sistema sin impedir que las capas intermedias aporten su aislamiento.
Un sistema sencillo para una salida clásica
- Sobre la piel: primera capa transpirable, ajustada y cómoda bajo la mochila.
- En la parte superior de la mochila: forro polar o capa aislante ligera para las transiciones.
- Según las condiciones: chaqueta hardshell para la nieve, el viento y la humedad; una capa aislante más cálida si la parada es larga o la temperatura es baja.
Qué cambia según el tiempo
Con frío intenso, aumenta el aislamiento disponible, sobre todo para la pausa y el descenso. Con tiempo húmedo o nieve pesada, prioriza una capa exterior que ofrezca una protección eficaz. Con tiempo seco y sin viento, puede bastar un sistema más ligero, pero la prenda de abrigo de reserva sigue siendo imprescindible por seguridad.
Para profundizar, lee nuestra guía sobre cómo equiparse según el frío y nuestra página sobre el sistema de 3 capas.
En resumen
En el esquí de travesía, no se elige la ropa solo en función de la temperatura al salir, sino de las tres fases de la salida. Una base transpirable para subir, una capa aislante a mano para las transiciones y una protección exterior para bajar: esta capacidad de adaptar el conjunto es la que preserva el confort y la seguridad.
