DOMINAR LOS ELEMENTOS CON EL SISTEMA DE TRES CAPAS

En la montaña, el confort no depende solo del clima, sino de cómo nos vestimos para afrontarlo. Frío seco, viento fuerte, esfuerzo intenso, pausa inmóvil en la cima: las condiciones cambian constantemente. Para adaptarse eficazmente, existe un método probado: el sistema de las tres capas.

Su principio es sencillo. En lugar de usar una sola prenda gruesa, se superponen tres niveles técnicos, cada uno con un propósito claro: gestionar la humedad, conservar el calor y proteger de los elementos externos. Esta organización permite ajustar la vestimenta según la intensidad del esfuerzo y las variaciones climáticas.

Comprender esta lógica es aprender a construir un conjunto coherente, capaz de acompañar el movimiento y mantener el equilibrio térmico, desde el frío intenso hasta condiciones más templadas. Aquí te mostramos cómo elegir y combinar estas capas para mantener el rendimiento y la comodidad en el terreno.

LA PRIMERA CAPA: CONTROLAR LA HUMEDAD PARA MANTENER EL CONFORT

Black Storm

SU FUNCIÓN: APORTAR CALOR, PERO SOBRE TODO GESTIONAR LA HUMEDAD

La primera capa es la que está en contacto directo con la piel. Su función no es mantener el calor a toda costa, sino gestionar la humedad generada por el esfuerzo. En ascenso, esquí de travesía, alpinismo o marcha activa, el cuerpo transpira para regular su temperatura. Si esta humedad queda atrapada contra la piel, rápidamente genera incomodidad y luego enfriamiento en reposo.

El objetivo es simple: mantenerse seco, o al menos no sentir nunca la sensación de tejido húmedo y frío contra el cuerpo. Una primera capa eficaz debe transferir la humedad hacia el exterior manteniendo un equilibrio térmico estable.

La lana merino es la más adecuada. Su fibra fina permite evacuar la humedad y regular la temperatura corporal. Actúa como un amortiguador térmico: limita la sensación de sobrecalentamiento durante el esfuerzo y reduce el enfriamiento brusco en las pausas.

Con sus propiedades naturales anti-UV, aislamiento incluso cuando está ligeramente húmeda y control de olores, es el material principal que AYAQ utiliza.

Las primeras capas Mefonna y Biafo están confeccionadas con un hilo de lana merino ultrafino de 17,5 micras — una rareza en el mundo outdoor. Este diámetro excepcional ofrece un confort inmediato al contacto con la piel y limita las irritaciones, incluso en epidermis sensibles.

LA SEGUNDA CAPA: AISLAR SIN ABRIGAR DEMÁS

La segunda capa tiene la función de conservar el calor generado por el cuerpo. Es el núcleo térmico del sistema. Su papel no es solo añadir grosor, sino crear una capa de aire aislante que mantenga el equilibrio entre la generación de calor y la evacuación de la humedad.

El principal desafío aquí es el aislamiento: la capacidad de la prenda para retener aire caliente mientras permite la salida del exceso de vapor de agua. Si aísla demasiado, provoca sobrecalentamiento. Si aísla poco, el frío se instala cuando la intensidad disminuye.

Black Storm

LA POLAR: TRANSPIRABILIDAD Y REGULACIÓN ACTIVA

La polar es una opción adecuada para esfuerzos continuos. Una polar de calidad tiene una estructura que atrapa el aire sin perder transpirabilidad. Es ideal para actividades dinámicas con alternancia de intensidad y recuperación: senderismo activo, esquí de travesía en ascenso, alpinismo en progresión constante.

Una polar de calidad debe tolerar la humedad y funcionar incluso con sudoración intensa. Proporciona un aislamiento moderado y estable, con excelente capacidad de regulación térmica.

LA CHAQUETA AISLANTE: AISLAMIENTO MÁXIMO

Cuando las temperaturas bajan considerablemente o las fases estáticas se prolongan (cumbre, vivac, transiciones, remontes mecánicos), la chaqueta aislante resulta más adecuada. Su poder aislante es superior, ya que su relleno —sintético o plumón natural— crea un mayor volumen de aire.

El plumón natural ofrece una excelente relación calor/peso, pero pierde eficacia si se humedece mucho. Los aislantes sintéticos, en cambio, mantienen mejor su rendimiento en condiciones húmedas y se secan más rápido. Actualmente, AYAQ se ha enfocado en un aislamiento sintético de alta calidad (Primaloft) para preservar el rendimiento en ambientes húmedos.

Pero el equipo también está desarrollando una versión con plumón para exploradores que valoran la relación calor/peso.

ADAPTAR EL AISLAMIENTO A LA ACTIVIDAD

En la práctica, cuanto más intenso y continuo es el esfuerzo, mayor importancia tiene la transpirabilidad. A temperaturas más bajas o con paradas frecuentes, la capacidad de aislamiento se vuelve crucial.

La segunda capa nunca debe elegirse solo para “tener calor”, sino para mantener un equilibrio térmico adecuado según la actividad y el entorno.

LA TERCERA CAPA: LA BARRERA DEFINITIVA CONTRA LOS ELEMENTOS

La tercera capa es la barrera exterior del sistema. Protege contra las inclemencias del tiempo: lluvia, nieve y viento.

Pero también debe permitir que la humedad generada por el esfuerzo se evapore. Su eficacia es clave para el rendimiento general: si bloquea el vapor de agua, las capas internas se saturan; si deja pasar el agua, el aislamiento se pierde.

IMPERMEABILIDAD

La impermeabilidad mide la capacidad de un tejido para resistir la presión del agua. Se expresa en milímetros de columna de agua, también conocido como índice Schmerber.

Por encima de 20,000 Schmerber, se considera un nivel de protección adecuado para condiciones exigentes. Una chaqueta hardshell clásica suele estar entre 20,000 y 30,000 Schmerber.

En busca de la excelencia, AYAQ desarrolla sus chaquetas hardshell con tejidos probados en laboratorio a más de 50,000 mm Schmerber.

TRANSPIRABILIDAD

La transpirabilidad indica la capacidad de una membrana para dejar escapar el vapor de agua generado por el cuerpo.

Se mide en RET. Cuanto más bajo es el valor, más eficiente es la membrana.

Contrario a lo que se piensa, no se debe buscar una transpirabilidad demasiado alta. La membrana se volvería demasiado “abierta” y la humedad exterior penetraría en la prenda, generando sensación de humedad interna.

El rango óptimo de RET para una hardshell está entre 6 y 13. Todas las hardshells AYAQ se encuentran en este rango.

52,000 Schmerber combinados con un RET < 8 es un desafío que nos enorgullece haber logrado.

UN SISTEMA QUE SE ADAPTA A SU TERRENO

La principal ventaja del sistema de tres capas es su modularidad. Permite ajustar el equipo según el clima, pero sobre todo según la intensidad del esfuerzo. Dos deportistas, una misma actividad, necesidades diferentes. Algunos generan mucho calor, otros son más sensibles al frío.
Comprender el papel de cada capa permite adaptar el sistema a la fisiología y al entorno.

ESQUÍ DE MONTAÑA, EXPLORACIÓN INTENSA

Cuando el esfuerzo es continuo y las condiciones estables, la gestión térmica es esencial.

El esquí de montaña ejemplifica perfectamente la lógica de las tres capas.

En el ascenso: el objetivo es evacuar el calor. A menudo, basta con la primera capa o la primera más una capa ligera.

En el descenso: el viento, la altitud y la velocidad cambian las condiciones. La segunda y tercera capa retoman su función protectora.

El error común es salir demasiado abrigado. La clave es aceptar un ligero malestar térmico al inicio para evitar el sobrecalentamiento tras diez minutos de esfuerzo.

ESQUÍ ALPINO: MANTENER EL CALOR

En esquí alpino, la intensidad varía, pero la exposición al frío es constante. Viento, humedad, inmovilidad en los remontes.

Las tres capas son esenciales:

  • Primera capa termorreguladora
  • Segunda capa aislante (polar o chaqueta aislante según la temperatura)
  • Tercera capa impermeable y cortaviento

En frío extremo, se pueden combinar dos capas aislantes. La segunda capa es la única que se puede superponer, pero esta adaptación debe ajustarse a la intensidad real del día.