La lana merino es una de las pocas fibras que acompaña al cuerpo en contextos muy variados: esfuerzo intenso, frío seco, cambios térmicos y largas jornadas en montaña. Naturalmente antibacteriana, termorreguladora y suave, está diseñada para durar. Pero, como todo material natural, requiere cuidados específicos. Mantener correctamente una prenda de merino es preservar su fiabilidad para actividades outdoor: su capacidad para gestionar la humedad, conservar el calor sin sobrecalentarse y mantener la comodidad tras horas de uso.
1. ¿Por qué cuidar el merino?
El merino tiene una estructura escamosa que le permite absorber y liberar la humedad, limitar olores y mantener una temperatura estable alrededor del cuerpo. Esta arquitectura es eficaz, pero sensible a cambios térmicos bruscos, productos agresivos y centrifugados intensos. Un buen cuidado garantiza:
- la conservación de la suavidad del hilo, esencial para el confort prolongado;
- la estabilidad del tejido, que determina la durabilidad de la prenda;
- la preservación de las propiedades térmicas: calor en frío, frescura en climas templados;
- una mayor longevidad, incluso con uso intensivo.
Bien cuidado, el merino envejece lentamente y mantiene sus cualidades técnicas temporada tras temporada.
2. Lavado: suavidad y progresividad
Para no dañar la fibra en los primeros ciclos, recomendamos:
- los primeros cinco lavados en frío, sin centrifugado fuerte;
- luego un programa delicado a máximo 30 °C;
- lavar del revés para reducir rozaduras;
- usar un detergente especial para lana, sin enzimas ni agentes agresivos.
Evitar el centrifugado en máquina: un centrifugado rápido deforma la fibra y debilita el tejido. No retorcer la prenda para escurrirla, ya que rompe la estructura del merino.
3. Secado: conservar forma y fibra
El merino debe secarse al aire libre. El calor de la secadora encoge y apelmaza la fibra. Recomendamos:
- secar en plano las prendas pesadas (grosor tipo SHIRWALI (hombre / mujer)),
- o secar colgado las camisetas más ligeras (BIAFO (hombre / mujer), MEFONNA (hombre / mujer), MOLVENO, TENNO, LÉVICO).
Evitar radiadores y fuentes de calor directo, ya que dañan la estructura proteica del hilo.
4. Entre lavados: la fuerza natural del merino
El merino tiene una propiedad rara: se regenera al aire. Tras una salida, basta con:
- airear la prenda unas horas,
- dejarla reposar para eliminar olores.
Así se evitan lavados innecesarios, prolongando la vida útil y conservando las cualidades de la fibra.
Conclusión
Cuidar una prenda de merino no es complicado ni consume mucho tiempo. Son gestos simples: lavados suaves, centrifugado limitado, secado natural y aireación regular. A cambio, el merino mantiene su valor en montaña y en el día a día: excelente gestión de la humedad, regulación térmica natural y confort constante. Bien cuidado, es un compañero fiable para largas temporadas outdoor.